La calvicie, una cuestión masculina

CalvicieLa caída del cabello es una problemática que afecta al 25% de los hombres a partir de los 30 años de edad. Esto se debe a una disminución del tamaño de los folículos (los poros del cuero cabelludo en los cuales crece el pelo) Al estrecharse provocan un debilitamiento del cabello y, posteriormente, éste deja de crecer. Aunque la ciencia no ha logrado determinar con certeza las causas de la calvicie, los estudios realizados hasta el momento han revelado que se relaciona con los genes (existe una tendencia hereditaria) y las hormonas sexuales masculinas. Las investigaciones también han develado que, a pesar de reducidos en tamaño, los folículos permanecen vivos sugiriendo la posibilidad de un nuevo crecimiento del cabello. Si bien no se ha descubierto la cura para la calvicie existen distintos tratamientos. Algunos de ellos están orientados a estimular el folículo a través de sustancias químicas, mientras que otros se basan en pequeñas intervenciones quirúrgicas. Por otro lado, estas investigaciones sacaron a relucir que el masaje capilar, los cambios de alimentación, el láser, los extractos chinos de hierbas y la estimulación eléctrica no son efectivos contra la caída del cabello.

La propuesta química se basa en la aplicación externa de una sustancia denominada minoxidil al 2 o 5%. La utilización de este producto 2 veces al día retarda la caída o favorece un crecimiento moderado del cabello. Los resultados más evidentes se dan en la zona de la coronilla. Este tratamiento es de por vida. Otra opción es la ingesta de pastillas de finasteride. Esta sustancia interviene en el organismo con un derivado de la testosterona. Este tratamiento retarda la caída del cabello en un 83% de los casos, mientras que un 66% presenta engrosamiento del cabello ya existente. Esta medicación debe ser ingerida de por vida y presenta efectos secundarios como trastornos en la eyaculación y disfunción eréctil en el 2% de quienes lo toman.

El tratamiento más efectivo es el microtransplante capilar. Una técnica en la que se extraen unas 4.000 raíces de la parte posterior de la cabeza –aquellos folículos que genéticamente están programados para crecer- y se las coloca, una por una, en las áreas que presentan caída del cabello respetando su inclinación natural. Este procedimiento es indoloro y tiene una duración aproximada de tres horas.

El cabello es el marco de la cara, por eso es importante mantenerlo sano y fuerte. Y cuando la naturaleza se empecina en detener su crecimiento, siempre está la ciencia para echar una manito.


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