El Viagra ¿Enemigo o Amigo?

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Desde que vio la luz, hace diez años, el elixir azul ha cosechado aliados y detractores dentro del universo femenino. No son pocas las mujeres que consideran al sildenafil (más conocido por uno de sus nombres comerciales, Viagra) el enemigo número uno, una suerte de “la otra” que se zambulló en la sexualidad de las parejas y dividió las aguas. Los hombres aman la pastilla, mientras sus parejas la miran con desconfianza y rivalizan como si se tratara de otra mujer. El Viagra se metió en la cama para bien y para mal.

Muchas de las mujeres que se oponen descansan en el desconocimiento. “El 60 por ciento de los que consumen la pastilla no se lo cuenta a su pareja”, afirma el doctor Adrián Sapetti, médico psiquiatra, sexólogo clínico y presidente de la Sociedad Argentina de Sexualidad Humana. “Ahora se consigue el Viagra masticable. Es más fácil para el varón consumirlo sin decir nada”, agrega.

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Según Sapetti, la mayoría lo oculta porque no quiere escándalos ni reproches en la casa. Aunque a veces es peor el remedio que la enfermedad. “Tuve dos casos en los que las mujeres descubrieron que sus maridos estaban tomando la pastilla y se armó un lío bárbaro, porque lo primero que piensan es que las están engañando, no que quieren mejorar la vida sexual de la pareja”, confía el especialista.

¿Por qué esconden los varones una situación tan importante para la intimidad de la pareja? Para saber cuánto mienten los maridos sobre la pastilla, Sapetti organizó un testeo. “Invitamos a algunos matrimonios a una hostería y entregamos un blister de Viagra a cada hombre. Al día siguiente, comprobamos que casi todos los envases vacíos habían sido tirados en el cesto del baño del lobby, no en el de la habitación donde pasó la noche cada pareja”, aclara.

No obstante, algunas se oponen a que su compañero tome el fármaco porque temen por su vida. “Son varias las mujeres que tienen terror a que el marido se muera en el acto sexual, aún en hombres sin antecedentes cardíacos. Y las menos, creen que el consumo de Viagra genera adicción”, aclara Sanzone, una ama de casa cuyo compañero toma el fármaco.

El Viagra se metió en la cama sin avisar, mucho más de lo que se sospecha. Las cifras hablan por sí solas. En la Argentina se venden veinte millones de pastillas por año. El elixir azul entró haciendo ruido, aunque para muchas mujeres se trate de un enemigo silencioso.

vía: El Clarín 


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