El hombre comprende el porqué de la masturbación femenina

mujer sensual

Durante años catalogada como un gesto reprensible, la masturbación se merece ahora que se le conceda todo el crédito necesario que por naturaleza le atañe: el de dar placer. En efecto, muchas mujeres dudan a la hora de darse placer sin culpabilidad. En el pasado, una gran mayoría de mujeres pensaba que el placer no les pertenecía.

Por en ejemplo, en Alemania, a comienzos del siglo XIX, la represión de la masturbación era tan fuerte que una mujer considerada como “masturbadora” podía ser mutilada. Se le extirpaba el clítoris en su totalidad. En la mayoría de los casos, este tipo de intervención provocaba infecciones, puesto que los antibióticos todavía no se habían descubierto.

Sin embargo, en el siglo XIX se aconseja a las parejas que se masturben, los maridos pueden tocar a las esposas si la penetración no era suficientemente satisfactoria. Y es que se pensaba que la fertilidad de la mujer dependía de su placer, y la segunda, que una mujer insatisfecha podía tener pensamientos impuros. Curiosamente, las mujeres solteras o viudas debían acudir al médico para obtener médicamente una masturbación asistida.

Así que no es extraño que la masturbación no se haya implantado en la mujer sin ningún tipo de culpa añadida. Felizmente, las costumbres han cambiado, pero algunas creencias siguen vigentes. Una mujer que se masturba tiene todavía la reputación de no estar satisfecha sexualmente por su pareja. Si vive sola es normal. Sin embargo, la masturbación es un gesto personal, independientemente de la pareja, y nunca en contradicción.


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