¿El bálsamo labial provoca adicción?

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Ahora que estamos en estos meses de frío donde lo mismo que hace viento, puede llover o nevar, es normal que nuestra piel se resienta, tanto resecándose, poniéndose roja, irritándose o agrietándose en el caso de los labios, por eso es fundamental tanto si somos mujeres como hombres, tratar nuestros labios con los mejores cacaos o bálsamos labiales, desde aquí os dejamos una reflexión, ¿el bálsamo labial provoca adicción?.

Del mismo modo, comentaros que si bien el hecho de que acabemos adictos a un producto depende en gran parte al tipo de persona y las manías que tengamos cada uno, por eso desde aquí podemos confirmar que en sí los bálsamos labiales no contienen ningún componente que sea adictivo, pero si puede ser un autentico vicio o manía ponérselo continuamente.

Así pues, destacar que es normal que con este tiempo notemos que nuestros labios se irritan mas, y es normal que tendamos al chupeteo de los mismos para hidratarlos, algo que los reseca e irrita mas si hace aire, porque al no contener melanina esta mucho mas expuesto a las agresiones externas, por eso es fundamental que os apliquéis un cacao labial que os deje una sensación fresca e hidratada por mas tiempo.

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Por otro lado, mencionar también que cuanto mas nos chupamos los labios con el fin de hidratarlos, lo que conseguimos es irritarlos mucho mas, por eso es mas que necesario que apliquéis diariamente un bálsamo, que no quiere decir en ningún momento que seáis adictos a él. En cuanto a los productos mas adecuados, decir que tanto la vaselina como el cacao es apropiado para los labios, pero la vaselina al ser mas espesa, va genial para invierno.

Asimismo, debéis saber que los cacaos, algo mas ligeros y algunos de ellos con factores solares son ideales tanto en barra como en tarritos para proteger del frío o para los meses de entretiempo, sencillos de aplicar y que actúan durante todo el día, por eso os recomendamos tanto los bálsamos labiales Uriage o Carmex, con vitamina E, mentol, vaselina y ácido salicílico.

Fuente – revistagq


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