Consejos para formar una familia feliz

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En primer lugar, podemos destacar que una familia feliz nunca va a ser la que se ve en ciertas películas de Hollywood, rodeada de un ambiente idílico y en el que todo va siempre bien. Es cierto que en todas las familias, también hay momentos difíciles donde las cosas no van como se desearía, pero esto no supone que se trate de una familia que no es feliz. Se trata de buscar el medio para que los momentos de felicidad sean mayores y que tengan más peso que el resto.

Los pequeños gestos de todos los días son los que ayudan mejor a forjar una relación familiar fuerte en la que la felicidad está más presente. De esta forma, todos los miembros de la familia tendrán que estar pendientes para que el resto de los miembros se sienta bien. No sólo los padres deben preocuparse por los hijos, sino que éstos deben igualmente prestar atención a los padres, así como a los hermanos, hermanas y el resto de la familia.

Por lo tanto es indispensable pasar momentos con la familia, ofrecer tiempo y realizar actividades que ayuden a establecer y reforzar los lazos entre los miembros de la familia. Una buena idea consiste en el hecho de que cada vez una persona elija una actividad, de esta forma, todo el mundo estará implicado.

De igual modo, se trata de estar considerado por el resto de miembros de la familia y no sólo pensar en nuestro beneficio y bienestar personal. Por ejemplo, pronunciar palabras como gracias, por favor, son pequeños gestos que ayudan a la persona que ha hecho algo por nosotros.

Por otro lado, es indispensable para una familia feliz aprender a pedir perdón cuando sea necesario. Nadie es perfecto, todo el mundo se equivoca y debemos ser capaces de asumir que hemos hecho algo mal y pedir perdón.

De la misma forma, es necesario saber perdonar y aceptar las excusas del resto de la familia. Esto será un símbolo de confianza y de amor, demostrando que a pesar de los errores que el otro haya podido cometer, no dejamos de quererlo y tenemos confianza en el otro para creer que esto no se volverá a producir.

Mantener las promesas será otro factor que intervendrá en el hecho de establecer relaciones fuertes familiares, porque a veces las palabras tienen más importancia que los hechos. Las promesas que una persona hace al resto de miembros de la familia son las más delicadas y al mismo tiempo las que dejan huella más profunda. No conviene hacer promesas que parezcan imposibles de realizar, porque pueden herir a los demás.


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