Cómo hacer el cambio a una maquinilla de afeitar clásica

Maquinilla de afeitar clásica

Maquinilla de afeitar clásica de Edwin Jagger

A medio camino entre la navaja y las maquinillas de afeitar desechables, las maquinillas de afeitar clásicas son más económicas y menos dañinas para la piel, especialmente las de tipo sensible (menos hojas significa menos irritación y menos vellos encarnados), pero requieren de un poco de tiempo para acostumbrarse.

Durante tus primeros afeitados con una maquinilla de afeitar clásica, es fundamental que esta lleve barra de seguridad, pero, sobre todo, que te lo tomes con calma y pongas un extra de concentración. Deslízala por la cara igual que las otras, pero sin apretar y siempre hacia abajo. Hay quien compara el cambio de las cuchillas múltiples a una sola con montar en bici por primera vez sin ruedines, lo que nos parece una analogía muy acertada en este caso.

A la hora de elegir nuestra primera maquinilla de afeitar clásica, es mejor optar por una de cabezal fijo. Cierto es que las que llevan cabezales ajustables permiten un afeitado más personalizado debido a que podemos mover el ángulo de la cuchilla a nuestro antojo. Sin embargo, hasta que dominemos el afeitado con esta clase de maquinilla, lo recomendable son los cabezales fijos, más sencillos y seguros de usar.

Para obtener un mayor grado de control y garantizar el mantenimiento de un ángulo correcto durante el afeitado, tenemos que prestar atención a que incorpore apertura de mariposa. Este tipo de maquinillas de afeitar se abren a rosca desde la base y, una vez colocada la cuchilla, y cerradas las pestañas de nuevo, la hoja queda totalmente fija en el interior. Para los novatos es lo más recomendable, también por comodidad y seguridad.


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