Calambres por fatiga muscular

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Los calambres que se producen por fatiga muscular se presenta cuando hay mucho agotamiento físico ocasionado por ejercicios físicos extremos o cuando se somete a un grupo muscular a trabajo intenso y prolongado.

Este tipo de calambre se da con frecuencia durante la noche, cuando los músculos descansa después del esfuerzo del día o al no hacer los típicos ejercicios de calentamiento o de estiramiento.

Cuando no hay un esfuerzo físico, las arterias transportan a los músculos la cantidad de sangre y oxígeno requerido para funcionar con normalidad, pero cuando se incrementa el ejercicio, los músculos necesitan un aumento del caudal sanguíneo para obtener mayor proporción de oxígeno y si las arterias no se dilatan con la suficiente rapidez se origina un espasmo.

Igual ocurre cuando no se sabe cómo adaptar la respiración al ritmo del ejercicio físico. En ambos casos el músculo siente la deficiencia de oxígeno y pierde su capacidad de relajación. La masa muscular se vuelve dura y sensible y ello da origen a un calambre, lo que va asociado a un proceso de deshidratación, sobre todo en épocas de calor en que se pierde más fácilmente líquido del cuerpo.

En el caso de no saber cómo respirar al mismo tiempo que se hace ejercicio, se presenta el conocido “dolor de caballo”, que no es otra cosa que punzadas en el costado o en la parte superior del estómago y se presentan con más facilidad durante una carrera o caminata rápida.

Este dolor es un calambre del diafragma, que es el músculo que separa la cavidad torácica de la abdominal y que se encarga de controlar la respiración. Al correr, se levantan las rodillas y se contraen los músculos del vientre, empujando el diafragma hacia arriba y si al mismo tiempo, por no saber cómo respirar bien durante el ejercicio, se respira profundamente, se expanden los pulmones y se ejerce presión sobre el diafragma, moviéndolo hacia abajo. Estos dos movimientos encontrados presionan el diafragma impidiendo el flujo sanguíneo normal. Así el músculo, que queda sin el oxígeno suficiente, se agota y se produce el calambre.

Para prevenir este tipo de calambre tan molesto que impide casi el seguir caminando, se recomienda tomar un vaso de agua antes de empezar el ejercicio y beber un poco más cada quince minutos durante todo el esfuerzo físico.

Para calmar el “dolor de caballo” o calambre en el costado o vientre, se pueden “hundir” los dedos en el lado derecho del tronco, justo debajo de las costillas, para ayudar a expandir el diafragma. Al mismo tiempo se deben juntar los labios y soplar fuertemente hacia fuera para que el músculo se relaje con esta doble presión y desaparezca el calambre.

Fuente: Blog Tu Salud


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